AlDiaVzla: ¿Se pueden comprar parcelas en la Luna? El vacío legal que un estadounidense convirtió en negocio
Dennis Hope transformó una crisis personal en un imperio inmobiliario fuera de este mundo. En 1980, tras un divorcio y sin recursos económicos, el estadounidense halló una oportunidad de negocio en el espacio.
Hope comercializa hoy parcelas en la Luna, Marte, Venus y Mercurio, una actividad que le ha reportado ingresos por alrededor de 12 millones de dólares.
Tras largas jornadas en bibliotecas, Hope descubrió que la legislación internacional ignoraba a los individuos en la carrera espacial. Con esta certeza, el antiguo ventrílocuo pasó de la precariedad económica a liderar la empresa Lunar Embassy.
Su estrategia reside en una interpretación astuta del Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967. Este acuerdo de Naciones Unidas prohíbe que los países reclamen soberanía sobre la Luna o los planetas. No obstante, el texto omite restricciones para ciudadanos particulares.
Bajo esta premisa, Hope envió una declaración de propiedad a la Organización de Naciones Unidas (ONU) donde reclamó la Luna y los otros ocho planetas del sistema solar. Ante el silencio administrativo de la organización, inició la venta de hectáreas.
«Era tierra sin dueño», afirmó Hope en una entrevista para la BBC al explicar su lógica de apropiación. Hoy, el negocio abarca a figuras de Hollywood, cadenas hoteleras como Hilton y Marriott, y a expresidentes estadounidenses como Ronald Reagan y Jimmy Carter.
El empresario asegura que vende un promedio de 1.500 parcelas diarias. El método de asignación es simple: Hope cierra los ojos y señala un punto al azar en el mapa lunar con su dedo índice. El inventario ofrece dimensiones para todo tipo de presupuesto.
«La propiedad más grande que vendemos es lo que llamamos una propiedad de ‘tamaño continental’ de 5.332,740 acres, que cuesta $13.331.000».
Para garantizar la seguridad jurídica de sus clientes ante posibles expropiaciones, Hope creó el «Gobierno Galáctico». Esta entidad funciona como una república democrática con una constitución propia, ratificada en 2004 por miles de propietarios.
Actualmente, el empresario busca el reconocimiento diplomático oficial y aspira a integrar su nación en el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Antecedentes históricos
Hope no es el único pionero en esta materia. En 1954, el abogado chileno Jenaro Gajardo Vera inscribió la Luna ante un notario en Talca. Gajardo alegó que el satélite le pertenecía para cumplir con el requisito de propiedad necesario para unirse a un club social local.
Aunque estos títulos carecen de validez para los expertos en derecho internacional, el mercado de terrenos espaciales genera hoy una fortuna real.
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