AlDiaVzla: Cañaverales, tacos, una boda y Lady Gaga bailando salsa: Así Bad Bunny tiñó de cultura latina el Súper Bowl
Durante casi catorce minutos, el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl dejó de ser un escenario para convertirse en un relato. Bad Bunny caminó entre cañaverales, carritos de comida y salas de estar que parecían sacadas de cualquier barrio latino, mientras millones de espectadores intentaban descifrar lo que venía.
La narrativa del espectáculo comenzó en lo rural. Bad Bunny apareció caminando por una plantación de caña, acompañado por campesinos con pavas, el sombrero tradicional de los jíbaros del norte de Puerto Rico. La imagen remitió a una vida sencilla, conectada con la tierra, una estética que el artista ha reforzado en la promoción de su álbum Debí tirar más fotos. Desde allí, el escenario mutó hacia un entorno urbano que recreó la cotidianidad caribeña y latina: carritos de comida con coco frío, piraguas y tacos; mesas de dominó; una joven arreglando uñas; un comprador de oro y plata.
Nada apareció por azar, ni los tacos ni los boxeadores ni las banderas. El show avanzó como una historia contada a través de guiños culturales y referencias políticas que transformaron la presentación en una de las más comentadas.
El niño y el Grammy
Uno de los momentos que más conversación generó fue la escena donde Bad Bunny se acercó a un niño sentado en un sofá junto a dos adultos, como si viera televisión en la sala de su casa y, tras decirle “cree siempre en ti”, el cantante le entregó el Grammy al álbum del año que recibió la semana pasada. En redes sociales, miles de usuarios aseguraron que se trataba de Liam Conejo Ramos, el niño de cinco años detenido a finales de enero junto a su padre por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minnesota.
La versión se viralizó con rapidez, pero resultó incorrecta. Un publicista del artista confirmó a NPR Music que el niño del escenario no era Liam Conejo Ramos, aunque la escena quedó inevitablemente asociada al debate migratorio en Estados Unidos (EE.UU.).
Boxeadores
En medio de esa escena apareció otro guiño que no pasó desapercibido: dos boxeadores intercambiando golpes. No eran actores. Uno de ellos fue Xander Zayas, puertorriqueño de 23 años, campeón unificado del peso superwelter de la AMB y la OMB y una de las principales figuras actuales del boxeo boricua. El otro fue Emiliano Vargas, boxeador mexicoestadounidense invicto en 16 combates, 13 de ellos por nocaut.
Villa’s Tacos
Los tacos también tuvieron un lugar protagónico. Las cámaras mostraron con claridad el nombre Villa’s Tacos, un negocio icónico de Highland Park, en Los Ángeles, famoso entre latinos de la zona y turistas. El restaurante nació en el jardín delantero de la casa de la abuela de su fundador y hoy cuenta con locales físicos en Highland Park y en Grand Park, en el centro de la ciudad. Villa’s Tacos ganó tres veces el campeonato Taco Madness de LA Taco y recibió el reconocimiento Michelin Bib Gourmand durante tres años consecutivos por sus tacos de queso.
El paseo llevó luego a “La casita”, una vivienda de concreto típica de Puerto Rico que Bad Bunny ha convertido en símbolo de sus conciertos. Desde ese espacio, las cámaras captaron a varias figuras del entretenimiento: el actor chileno Pedro Pascal, la actriz Jessica Alba, la cantante colombiana Karol G, la rapera Cardi B, la puertorriqueña Young Miko y la personalidad televisiva Alix Earle.
Ocasio
Durante todo el espectáculo, Bad Bunny vistió un jersey blanco con el apellido “Ocasio”, el de su madre, grabado en la espalda, y el número 64 en el pecho. El significado no recibió confirmación oficial.
En redes sociales surgieron teorías que lo vincularon con el año de nacimiento de su madre o con las cifras iniciales de muertes reportadas tras el huracán María en 2017. Según Page Six, la referencia apunta al 64.º Congreso de Estados Unidos, que aprobó en 1917 la Ley Jones-Shafroth y otorgó la ciudadanía estatutaria a los puertorriqueños.
El mensaje se volvió explícito cuando el marcador del Levi’s Stadium mostró la frase: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. Más adelante, el artista subió al techo de una camioneta pick-up, vehículo asociado al trabajo agrícola, mientras en las pantallas apareció el sapo Concho, personaje animado inspirado en una especie endémica de Puerto Rico en peligro de extinción.
La boda
La narrativa avanzó hacia una boda montada sobre el escenario, que algunos llegaron señalar de real. La escena dio paso a la aparición de Lady Gaga, quien interpretó “Die with a Smile” en clave de salsa antes de bailar con Bad Bunny “Baile inolvidable”. La celebración reprodujo una boda latinoamericana en todos sus detalles: pastel, familiares de distintas edades bailando y un niño dormido sobre varias sillas unidas.
Las referencias a Puerto Rico continuaron con las sillas plásticas blancas del álbum Debí tirar más fotos, los postes eléctricos que lanzaron chispas durante “El apagón”, una alusión directa a la crisis energética que persiste en la isla tras el huracán María, y la bandera puertorriqueña con el triángulo azul claro, símbolo del movimiento que apoya la independencia del territorio.
El escenario también recreó fachadas de barberías, fruterías y comercios de barrio para acompañar la canción “Nuevayol”, un homenaje a la diáspora boricua en Estados Unidos. En ese tramo, Bad Bunny se acercó a saludar a María Antonia Cay, de 83 años, histórica propietaria del Caribbean Social Club, conocido como Toñita’s, un espacio emblemático para la comunidad puertorriqueña en Nueva York.
El cierre condensó el mensaje central del espectáculo. Bad Bunny sostuvo un balón de fútbol con la frase “JUNTOS, SOMOS AMÉRICA”, mientras el estadio se llenó de banderas de distintos países del continente.
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