AlDiaVzla: ESPECIAL | De Caracas a Groenlandia: claves de la sed imperialista de Trump
Se cumple un año del controvertido regreso de Donald Trump, quien ha transformado a la Casa Blanca en el escenario de una montaña rusa para la política internacional, con sus declaraciones incendiarias y amenazas de expansión territorial “por las buenas o por las malas” al mejor estilo de la Doctrina Monroe.
Ver a Trump despachando de nuevo desde el Salón Oval parecía improbable a mediados de 2024, cuando fue hallado culpable de falsificar registros contables para ocultar un soborno a una actriz pornográfica, amén de sus vínculos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein. Sin embargo, obtuvo la nominación republicana y se impuso cómodamente ante la sobrevenida candidatura de la entonces vicepresidenta Kamala Harris.
¿Qué ha ocurrido en estos doce meses? Despidos masivos, un antivacunas fue nombrado secretario de Salud, retroceso en los derechos LGBTIQ, desmantelamiento de la educación, el auge del fascismo, la expulsión de 200 mil latinoamericanos y la eliminación del estatus de protección temporal para al menos 250 mil venezolanos, por nombrar sólo algunos “hitos” de esta administración.
El enemigo único
Invocando la vetusta Ley de Enemigos Extranjeros, Trump inició un proceso de deportaciones masivas, usando la narrativa del extinto Tren de Aragua para criminalizar a hombres con base en prejuicios raciales. En marzo, 252 venezolanos fueron llevados al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador, donde permanecieron por cuatro meses bajo condiciones de desaparición forzada.
El Tren de Aragua y la “lucha contra el narcotráfico” se convirtieron en el mantra de Trump para justificar la decadencia del sistema imperante, dando pie a una política de cacería dentro y fuera de las fronteras, amenazando a México, Colombia y Venezuela con intervenciones para “proteger” a los estadounidenses.
Venezuela bajo fuego
A las 2 de la madrugada del 3 de enero de 2026, mientras la nación dormía, varias unidades del Ejército de los EE.UU. ejecutaron la Operación Resolución Absoluta, con 150 aeronaves que lanzaron misiles en Caracas, además de La Guaira, Miranda y Aragua, ocasionando la muerte de 47 oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y 32 agentes de seguridad cubanos, además de la destrucción total de viviendas, instalaciones eléctricas, sanitarias y educativas.
La agresión culminó con el secuestro de la pareja presidencial, denunciada por Venezuela ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; mientras gobiernos, organizaciones políticas y movimientos sociales organizan multitudinarias protestas bajo el lema “Bring Them Back” (Los queremos de vuelta).
El ataque representó el culmen de cuatro meses de asedio y amenazas de EE.UU. contra la nación bolivariana desde el mar Caribe, con el despliegue de 12 buques de guerra, un submarino nuclear, aviones, helicópteros y drones, además de los portaaviones Iwo Jima y USS Gerald R. Ford. Ese mes de septiembre, comenzó el bombardeo de diversas embarcaciones en aguas internacionales, acción catalogada como “ejecuciones internacionales” por la ONU.
Premio al guerrerismo
El 10 de octubre, la Fundación Nobel anunció la entrega del Premio Nobel de la Paz a María Machado, quien a su vez decidió llevar a la Casa Blanca el desprestigiado galardón, un gesto ampliamente criticado en el contexto de la agresión contra Venezuela promovida por el extremismo opositor.
«Teniendo en cuenta que su país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido ocho guerras y MÁS, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será lo preponderante”, reza una filosa carta dirigida recientemente al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Stør.
Amenaza a Groenlandia
Envalentonado por la agresión militar a Venezuela con el objetivo de obtener petróleo, Trump enfila su mirada hacia Groenlandia, un territorio autónomo en el océano Ártico que forma parte del Reino de Dinamarca, del cual busca apropiarse para usarlo como boca de playa para “defenderse” de China y Rusia, rivales históricos de Estados Unidos.
Alain Berset, jefe del Consejo de Europa, afirmó en un artículo publicado por The New York Times que cualquier intento de Donald Trump de anexarse la isla socavaría el orden jurídico internacional forjado tras la Segunda Guerra Mundial, al poner en entredicho los principios de soberanía estatal, la primacía del derecho internacional y los mecanismos de rendición de cuentas.
Berset alertó que la reciente invasión militar de EE.UU. a territorio venezolano y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, «demuestran la rapidez con la que las palabras pueden convertirse en hechos». El tiempo dirá qué tan fuerte se muestra la comunidad internacional para frenar esta renovada sed imperialista.
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