AlDiaVzla: Crisis en Haití: violencia, escasez y abandono ante la mirada esquiva del mundo
La Organización de Naciones Unidas (ONU) continua las denuncias por los centenares de fallecidos en Haití producto de la violencia, agudizada desde el magnicidio del presidente Jovenel Moïse hace casi dos años.
La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos detalló que el número de asesinatos, secuestros y ataques violentos a personas en el país caribeño se incrementó un 28 % entre enero y marzo de este año en comparación al último trimestre de 2022 y que al menos 1.446 personas murieron en lo que va de año.
Mientras el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, calificó en un comunicado la situación haitiana de «ciclo de violencia interminable», el organismo sólo ha enviado tropas internacionales a Haití, lo que agravó la situación debido al rechazo a la injerencia extranjera en medio de la crisis política, económica y social.
«Solo en el mes de abril, más de 600 personas murieron en una nueva ola de violencia extrema que golpeó a varios barrios de la capital», Puerto Príncipe, señaló el funcionario.
Intervención extranjera
El primer ministro, Ariel Henry, solicitó el apoyo estadounidense, lo que generó el rechazo entre los haitianos que salieron a las calles a protestar de manera masiva contra Estados Unidos, Canadá y la propia ONU como responsables de la profunda crisis que enfrenta el país.
Aunado a esto, se desencadenó una crisis sanitaria, producto del aumento en los casos de cólera; la creciente guerra entre las pandillas por controlar el territorio.
También pidió a la comunidad internacional que «despliegue una fuerza de apoyo especializada y respetuosa con los derechos humanos con un plan de acción integral para ayudar a las autoridades del país».
Además, se ha esparcido en todo el país la violencia sexual hacia las mujeres y las niñas, así como los secuestros de niños, profesores, médicos, funcionarios de justicia y gubernamentales.
Estabilidad económica
Hace 18 años, la propuesta de los líderes progresistas de América Latina con Petro Caribe también incluyó a Haití, que junto a Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y Las Granadinas, Surinam y Venezuela, amplió significativamente la capacidad de inversión en la región.
Además de la ejecución de 79 proyectos en las áreas de alimentación, electricidad, educación, saneamiento ambiental, entre otros.
En materia de generación eléctrica, la alianza de los países latinoamericanos y caribeños alcanzó un total de 589.35 megavatios en las Plantas Termoeléctricas, Parques Eólicos y Mini-centrales hidroeléctricas instaladas en Nicaragua, Haití, Jamaica, San Vicente y Las Granadinas y San Cristóbal y Nieves.
En 2017, el expresidente de EE.UU., Donal Trump, inició la llamada «Iniciativa de Seguridad Energética del Caribe», que sancionó las actividades de Petro Caribe, hecho que desencadenó en una crisis energética en los países que se beneficiaban del acuerdo impulsado por Venezuela, esto en medio de la recesión económica mundial derivada de la pandemia de la Covid-19.
Actualmente Haití afronta una profunda escasez de combustibles, sin que a la fecha haya pronunciamiento por parte de Estados Unidos, que tras el ataque a Petro Caribe había anunciado que estaba en la capacidad de garantizar el abastecimiento a estos países.
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